Han pasado unos cuantos meses sin que ponga cosas nuevas en el Blog...
Y en este año a pasado casi de todo:
Me casé con Aveloz
Vamos a tener un hijo (los dos juntos, no cada uno por separado, q eso está muy feo)
Y algo que es lo mismo de siempre: Vuelvo a estar aburrido en Vitoria, que se ha convertido en el lugar de pregrinaje de este año.
Este viaje está siendo movidito... De momento he tenido dos hazañas estupendas:
Hazaña uno: Hotel número uno, en San Sebastián. Me levanto por la noche para ir al baño, más dormido que despierto. Voy al baño, y como vengo tan a menudo, pienso que estoy en la habitación de la penúltima vez, no en la actual. Me desplomo sobre la cama. Descubro, dolorosamente, que la cama de la habitación actual no está en el mismo sitio que la cama de la penúltima habitación. Me duele la cadera y llevo 3 dias cojo. Los zapatos de vestir duelen, pero como estamos bajo cero el pie se ha comprimido y por lo menos me los puedo poner.
Hazaña dos: Hotel número dos, en Vitoria. Cuando llego me doy cuenta que se está más calentito en la calle a 3 grados que en la habitación que me han dado. Descubro la calefacción de la habitación. Descubro que el termostato llega a 30 grados y de ese modo consigo que la habitación no parezca el centro de Siberia. Me levanto por la maña y me voy al cliente, dejando toda la ropa sucia muy bien apilada dentro del armario para que las señoras de la limpieza no tengan que entrerar con máscaras anti gas y armadura medieval. Llego al hotel de vuelta del cliente.
- Habitación 220, por favor
- Ah es usted
- Sí soy, yo (aún flipo cuando me llaman de usted)
- Pues le hemos cambiado de habitación
- ¿Y eso?
- Nada, un problema técnico, ya tiene allí todas sus cosas
- Estooo... y nadie ha muerto al coger la ropa?
- Hmm.... no, solo dos hospitalizados.
- Muy bien muchas gracias
Cuando llego a mi habitación he descubierto el problema técnico: Había conseguido calentar la otra habitación y eso no les ha debido de gustar. Llevo toda la tarde congelado y parece q la noche va a ser dura.
No vuelvo a este hotel. Malo, malo... frío, frío... hay carámbanos en el armario... me voy a cenar a la calle, a ver si consigo entrar en calor!!!
Ya cojeo menos. Mañana de vuelta a Madrid, si no hay mucha nieve!
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