viernes, 30 de noviembre de 2007

Mi vespa y mi bache

Hace poco me conecto al blog de un amigo y veo que ha escrito un artículo sobre su Vespa. La verdad es q las Vespas dan mucho juego en Madrid... Y tengo que decir q en este caso estoy indignado con "I" de las muy gordas.

Todos los días vengo a trabajar en mi Vespa y tomo una curva en la calle General Perón q desemboca en Capitán Haya (Sip, va de militares, pero esta vez no toca el General que Mola...) Y en esa curva hay un bache estupendo.

Son dos jorobas de camello, que hacen la misma curva, pero viniendo desde Castellana, de forma que al entrar desde Perón doy saltos con la moto que me hacen llegar al trabajo lleno de adrenalina... Además en Madrid llueve poco, pero misteriosamente, la curva siempre está mojada lo que ayuda a que la emoción aumente.

Sin embargo hace poco me encuentro con q me han quitado mi bache... Y sin pedirme permiso! Ya no salto, estoy mustio en el trabajo, mis mañanas pierden interés...

Pero hoy vuelvo a estar contento. Ya se está rompiendo... de momento está lleno de grava y polvo, que lo hace emocionante, pero no tanto como antes... aunque en breve va a quedar como antes, pero con el suelo rugoso y más altura!

Estoy esperando como un loco a que llegue ese día!

domingo, 14 de enero de 2007

Viaje de salida: Ya empezamos mal… – Dia 1

Huy q nervios! Que ya ha llegado el día! Los descerebrados por fin van a empezar su temporada de esquí. Este año el destino elegido es Andorra, la falta de nieve y las deserciones de última hora (avisadas muchas desde Junio) hacen q reduzcamos el radio de Viaje.

Los descerebrados empiezan como siempre, juntos y cagándola. De nuevo el núcleo duro se reúne. Me levanto, tarde, y empiezo a hacer todo lo q tenía q haber hecho ya: La maleta, coger los bártulos d esquiar y el portátil y con todo empacao me dispongo a salir de casa.

Un ser humano de un tamaño normal puede cargar un número relativo de trastos. Si ese ser humano es de tamaño reducido, debe reducir ese número de trastos, salvo q sea un descerebrado de los q pueblan este blog, q tratará de cargar todo lo q tenga q llevar en un solo viaje. Resultado: Un tirón en cada brazo. Bien empezamos, una vez más la primera en toda la frente.

Cargo el coche y me dirijo a casa del pequeño. Mientras le espero, trato de montar los porta esquíes mientras él saca trastos de su casa. Pregunta con trampa: “¿Tienes gomas para el portaejquies?” “Yo no y tu?” “Al final vamos a tener q comprar uno nuevo…”

Camino de la tienda de repuestos del automóvil “Repuestos Borja”, en el q no depositamos mucha fe, todo sea dicho, me da por hacer una de esas estupideces que de vez en cuando hago: Pensar. Yo tengo gomas de esas en este coche… Miro en la puerta y veo que no, pero al pequeño le da por hacer lo mismo, a lo que responde con ese español castizo que le caracteriza: “Anda, tira palante, alelao, q eres un alelao, q aquí hay gomas”. La visita a “Repuestos Borja” tendrá q esperar a una mejor ocasión.

Nos dirigimos raudos como flechas a casa de Ryan y cuando estamos bastante cerca al pequeño le da por pensar. Y cada vez q lo hacemos (lo de pensar, claro) es pa joderla. “¿Oye, yo no había subido los portaejquíes a mi casa?” “Pues sí, ¿Por?” “Pues pq luego no los he bajado” “Ah. Y eso es malo” “Hombre malo, malo… no es como el ébola, pero nos va a costar media hora más de viaje ir a por ellos”

Recogemos a Ryan y cuando lo tenemos montado en el coche, en el asiento de atrás para q no se escape y bien rodeado de maletas para que no nos pueda dar las collejas y capones (no las aves de corral sino los golpes, q alguno a estas alturas seguro que se ha perdido) le damos la noticia. Él, muy pichi, no dice nada, pero pone una sonrisilla q no nos hace ninguna gracia…

Finalmente volvemos a casa del pequeño y mientras el pequeño sube a por el artefacto de marras, Ryan, q es muy suyo, se decide a poner su música en el coche. Le dejo que juegue a deshacer el tetris de maletas y que ponga lo que quiera. A todo esta baja el pequeño y después de grandes esfuerzos y sudores de todos los colores ponemos los ejquies en el portaejquies, q es pa eso, pa portar ejquies aunque a veces el nombre puede engañar.

Q ilusión!!! Sólo nos ha costado 1 hora y media tener el coche cargado. En ese momento llamamos al coche que es teté de la course para preguntar por donde van. Responde el Chef y, efectivamente, después de nuestros malabares mentales y físicos (vale, más mentales que físicos, q ya se sabe) hemos conseguido darles a él, Cyber y Aveloz 150 kilómetros de ventaja. Podía ser peor, podía llover. O podía ser aún peor y resultar que los bonos los tenemos nosotros. Anda! Si es peor.

A todo esto Ryan sigue con su sonrisa de superioridad. Unas ganas de borrársela a fuerza de meterle una anguila en los gayumbos…

Ahora es cuando pensamos: Ya de camino, cómo mola. Pero el destino siempre nos reserva alguna pequeña curiosidad: Estamos con poca gasolina. Claro, tanto paseo por Madrid se tiene q acabar notando en el depósito.

Así q con la misma cogemos la R2 y empiezo a sudar: ¿Seguro q llegamos a la gasolinera de Meco? Y aún peor ¿Seguro q no me la salto y acabamos empujando el coche durante un montón de kilómetros? Esta vez el destino nos sonríe (ya te vale, coño, como nos estás haciendo de sufrir) y conseguimos llegar a la gasolinera. Ponemos gasolina, hacemos migas con la de tienda (a nuestro nivel, no nos podía atender Eugenia Silva, no, nos vuelve a tocar una gorda y con gafas) y emprendemos la marcha.

Ryan sigue con su sonrisa de superioridad.

Llegamos al final de la R2 y se empieza a escuchar la radio de forma curiosa: Parece que estamos haciendo un batido con ella en lugar de sintonizarla. En ese punto viene la actuación estelar de Ryan: “Me voy a permitir sugerir que pongáis los discos que he puesto en el coche, por favor”. En cuanto el pequeño y yo conseguimos deducir lo que ha querido decir y lo traducimos a nuestro propio idioma “Q pongas el CD” le damos a esa curiosa tecla que llevan todas las radios modernas “CD”.

Esperamos unos segundos (17,89075 para ser exactos) y esperamos a q suene algo. Pues va a ser q no. Nos asomamos al display, “CD 1 Error”. Ryan, ya estás con tus cedeses de palo. Q no coño, q son todos originales. A ver si va a ser q está sucio. No sé prueba con el siguiente.

Y probamos. Con ese y con los otros 6. Y conseguimos muchos cambios en el display, a saber: “CD 2 Error”, “CD 3 Error”, “CD 4 Error”, “CD 5 Error”, “CD 6 Error”. Sí señor. 6 de 6, si fuera la QH nos hubiéramos llevado un pico.

Mientras Ryan se entretiene haciendo cábalas el pequeño y yo nos miramos. Sonreímos. “Le dejamos q se estruje el cerebro un poco más” “Venga, no, q se va a hacer daño” “Vaaale. Ryan, para mi q los has puesto al revés. Todos. No has fallado ninguno. Así q sin música hasta Pas”. Pero al final sacamos nuestro corazoncito y paramos en una vía de servicio para q Ryan los pueda poner al derecho.

Bueno vale, para ser justos diré q paramos pq las lágrimas de risa q inundaban mis ojos no me dejaban seguir conduciendo. Ponemos los cedeses en su posición habitual, la q deja q la lente del reproductor los lea, y seguimos el viaje.

Y a Ryan se le borra la sonrisa de superioridad. Efectivamente, Dios los cría y ellos se juntan.

El resto del camino monótono, carretera, coches, niebla, aduana donde nos piden los carnets y por fin Pas.

Menos mal que sólo tiene tres calles pq nos las recorrimos todas antes de conseguir encontrar los apartamentos.

Cena conjunta con Chef, Cyber y presentación en sociedad de Aveloz. Copita, jesusito y a dormir, q mañana empieza lo bueno.

jueves, 4 de enero de 2007

Yo y mi vespa

Buenas... El descerebrado tiene tiempo para escribir un poco!!!

Por fin me he comprado una Vespa... más bien... ya llego al trabajo en poco rato. Eso sí, la he comprado en la mejor época del año justo cuando hace calor y no llueve... si ya me lo dijo el profesor de tercero de EGB: "Tú has nacido tonto y te morirás igual"... Me ha costado 23 años, pero por fin lo he pillado.

Poco a poco me hago con la moto. Ya soy capaz de cogerla y no dar muchos bandazos. La primera impresión es mala, con el cajco puesto parece que no tengo hombros. Encima la marca es takachi, que se parece demasiado a tamagochi... en fin.

El otro dia le fui a poner gasolina por segunda vez. La primera me la puso el gasolinero, que para algo es experto en lo suyo.

Me acerco al surtidor y después de discutir con él un rato, decido que a mi moto le gusta la manguera verde clara y empiezo a poner gasolina. En unos segundos veo que para. Coño, ya estamos, se ha llenado el depósito de aire como en los coches y no me coge bien la gasolina... Miro al surtidor y doy dos buenos apretones a la bomba de gasolina, vamos, tan fuerte como puedo.

Cago en la leche... Pues no me dice que sólo tiene 5 litros? En ese momento un rayo de inspiración me golpea la cabeza y me dice: "Si en un camión cabe más gasolina que en un coche, igual en una moto cabe menos que en un coche". Poco a poco, despacito, me doy la vuelta para mirar mi moto.

Efectivamente, la he vuelto a hacer. La gasolina chorrea por el depósito, dentro de la bodega y el cajco que he logrado manchar sólo por fuera. Me acerco al gasolinero, pago mis 6 euros de gasolina, entre la que se incluye la que he decidido poner alrededor de mi moto en lugar de dentro de mi moto, cojo 17 servilletas de papel, la limpio con mucho cuidado y me dispongo a llegar a casa con la cabeza bien alta. No he regalado más de un euro de gasolina... Tendré que llamar al profesor de tercero de EGB y decirle que se equivocaba... Q sigo vivo.

lunes, 1 de enero de 2007

Todo es culpa de los franceses…

…que inventaron la expresión esa de “après-ski”. Formigal, fin de año de 2006, Chef, Chiquitín y un servidor (Ryan). Terminado el esquí del día 31, que como el día anterior y como casi siempre lo dimos todo esquiando como si hubiese sido el último de nuestras vidas, con lo que estábamos fundidos, cayeron por cabeza las dos jarras de medio litro de cerveza de rigor, es decir, el famoso “après-ski”, pero que con el cuerpo que llevábamos tuvieron un efecto bastante más intenso de lo normal. Vamos, que llegamos al hotel a las siete y media con un globo espectacular.

Después de recuperarnos un poco con las duchas, bajamos al salón-bar del hotel para tomar unas Coca-colas antes de la cena, y comenzó el surrealismo. Allí estábamos todos los huéspedes del hotel, que era ante todo muy familiar, mirándonos como si estuviésemos en el proceso de selección de “Operación Triunfo”. En un momento dado me fijo en la puerta del comedor contiguo, y veo un esquema del mismo, con las mesas numeradas. Al lado una lista con los números y los comensales correspondientes, y al lado del 6 ponía: “Sra. Raquel Malo y Sr. Chef”. Descojone de los tres, pero cierto nerviosismo que tuve que disipar describiendo la mesa como “prometedora”. Poco después veo en la puerta que detrás de la barra del bar daba a la cocina un diploma a nombre del dueño que certificaba su participación en el curso AUDIOVISUAL “La nueva cocina vasca”. Sin comentarios, pero grandes esfuerzos por contener las carcajadas.

Finalmente la dueña nos pide que pasemos al salón. Para empezar, dos de las mesas estaban ocupadas por los dueños, sus hijos, el hermano del dueño y su familia. Muy familiar todo, ya lo dije. Nos sentamos a la mesa 6 y conocimos a Raquel y su novio Isaac, que eran precisamente los que estaban en el bar a nuestro lado un rato antes, y que nos habían oído deshuevarnos sin pausa. Eran de un pueblo de Huesca y habían decidido pasar la Nochevieja en el Valle de Tena, no habiendo encontrado sitio más que en Formigal, pero que no esquiaban ¿?. Más surrealismo. No eran muy habladores, pero a la postre resultaron simpáticos. Chiquitín asumió el papel de animador de la mesa, y con las anécdotas consiguió dejar claro lo descerebrados que somos, pero ellos no se asustaron, lo que tiene su mérito oye.

Menú de la cena:

Aperitivos fríos y calientes:

- Jamón ibérico de bellota

- Paté de foie trufado al Pedro Ximénez

- Croquetas de jamón y de atún

Sorbete de tortilla de patata

Crema de carabineros

Merluza con salsa de fabes con almejas

Solomillo de buey con cebolla confitada y salsa de queso de cabra

Milhojas de manzana y almendra

Vino: Viñas del Vero Blanco y Tinto

Cava

Surtido navideño

Uvas de la suerte

Cotillón

Hubo gran expectación acerca de si un servidor (Ryan) iba a comerse hasta el cotillón, peor lo pantagruélico del banquete hizo que cayera el mito, que se dejó la mitad del solomillo…

A los postres siguió el reparto de las bolsas de cotillón, que desembocó en lluvia de serpentinas y el concierto más desafinado de trompetillas que he escuchado nunca, peor que en una guardería.

A la hora de las uvas Chef acabó con el poco prestigio que le quedaba proponiendo que después de cada uva había que dar un soplido a la trompeta. A la tercera campanada ya estábamos soplando por la nariz y a la quinta, con las trompetas atascadas con la pulpa de las uvas, ya no éramos capaces de soplar, de hablar, de comer uvas ni de nada más que desencajarnos de risa.

Chiquitín en un momento de descuido le coloca tres uvas extra al padre de la familia de la mesa de al lado. Terminadas las campanadas el padre comenta: “Nunca consigo terminarlas, mira, esta vez sólo me he comido nueve…”

Suenan fuegos artificiales en el exterior del hotel. Salimos todos, invitados y empleados a celebrar el año nuevo, y los cocineros forman un corro y comienzan a entonar cánticos de los UltrasSur…definitivamente estamos en un universo paralelo…

Pasamos los huéspedes al salón-bar del hotel, reconvertido en local de copas. Nos invitan a la primera. El hermano del dueño, que es su fotocopia, es el que pone la música. Me hago colega del mismo y al cabo de un rato me encuentro dentro de la recepción del hotel pinchando música.

Mientras bombardeo con los éxitos de los 80 el yerno del padre tragauvas hace trucos de magia para alucine del personal.

El mencionado padre de familia en un momento de euforia se arranca a bailar y una de las hijas le dice” Perooooo páááááápaaaaaaaaaa…………”. El hombre se deshincha como un globo, se arruga y queda postrado en su taburete cual guiñapo. Nunca será el mismo…

A las 3:30, con tres o cuatro copas encima., la música se corta y nos encontramos rodeados de la familia cebolleta (menos el padre) y de nuestros compañeros de mesa. Todos nos miran y nos dicen: “Y ahora, ¿a dónde vamos?”

Vamos todos a uno de los garitos de Formigal. Chiquitín queda enganchado en una conversación con el mago, Chef no deja de mirar su copa y de preguntarse por qué está siempre llena y yo termino bailando un pasodoble con la madre, que se ha apuntado a las copas. Dejamos de vernos. Dejamos de ver nada, rezumamos alcohol…

No contentos con nuestro pedo decidimos terminar de envenenarnos en la discoteca de atmósfera irrespirable. Algunos incautos aún nos siguen. No sabemos cómo llegamos allí ni como conseguimos llegar al hotel.

En la cama a las siete de la mañana. A las siete y media tres borrachos invaden la habitación creyendo que es la de unas tías. Chef los echa y acto seguido echa lo que le quedaba en el estómago…

A la mañana siguiente emotiva despedida de la familia cebolleta, y Chiquitín como un campeón se hace el viaje de vuelta a Madrid con resaca y sin paradas.

Una vez más, nos comportamos como si fuera a acabarse el mundo al día siguiente…empezamos el año más bien perjudicados…y todo por culpa de los franceses…