lunes 14 de enero de 2008

San Sebastián y yo

Empiezo una serie de artículos en los que voy a ir contando lo q hago en San Sebastián, cuidad en la q voy a pasar 22 días laborables de los 2 próximos meses.

Lo primero es decir q vaya mundo laboral me habéis preparado los amigos. ¿Para esto os dejo tanta ventaja? De verdad, q es pa haberse matao...

En fins, os lo perdono porque si no fuera por vosotros, no iba a ser esto ni la mitad de divertido.

A lo que iba, en mi primera semana ya me han pasado 2 de esas cosas q no son habituales... al resto de la humanidad. Vamos por partes:

Día 1: Llego a San Sebastián con gran alegría y alborozo y un poco de sueño. En cuanto me subo en un avión es como si me tomara un valium, me quedo dormido en cero coma. El 90% de las veces. Parece q los aviones me hacen vudú... El caso es q habitualmente no me entero ni del despegue.

Ya semi despierto tomo un taxi y me vengo a la pensión donde me hospedo. Una pensión estupenda en el centro de San Sebastián. Pues muy bien... como si fuera un niño bueno deshago mi maleta, y me dispongo a cenar algo rápido... recuerdo q aquí cerca hay un sitio donde hacen unas hamburguesas estupendas, así q pregunto al chaval de recepción q me responde: "Claro!! Se llama Va Bene! Está aquí al lado hace unas hamburguesas de muerte y... ¿Me traes una? Tengo hambre y no me puedo mover de mi puesto..."

Vale. Sé q tengo pinta de chavalote, pero estoy pagando mi habitación como el resto! En fins, me muerdo el labio, más q nada para que no se me escape la risa, y después de tomar el pedido del señor, me voy a la hamburguesería... Como tengo q llevar el pedido, pido tb la mía para llevar. No sea q se enfríe la del señor.

A mi vuelta a la pensión, abrazos, agradecimientos, sonrisas cómplices y me como mi hamburguesa en mi cuarto... Lo cierto es q estaba muy buena, pero me olvidé de preguntar al señor si le había gustado o si necesitaba algo de postre...