Los descerebrados empiezan como siempre, juntos y cagándola. De nuevo el núcleo duro se reúne. Me levanto, tarde, y empiezo a hacer todo lo q tenía q haber hecho ya: La maleta, coger los bártulos d esquiar y el portátil y con todo empacao me dispongo a salir de casa.
Un ser humano de un tamaño normal puede cargar un número relativo de trastos. Si ese ser humano es de tamaño reducido, debe reducir ese número de trastos, salvo q sea un descerebrado de los q pueblan este blog, q tratará de cargar todo lo q tenga q llevar en un solo viaje. Resultado: Un tirón en cada brazo. Bien empezamos, una vez más la primera en toda la frente.
Cargo el coche y me dirijo a casa del pequeño. Mientras le espero, trato de montar los porta esquíes mientras él saca trastos de su casa. Pregunta con trampa: “¿Tienes gomas para el portaejquies?” “Yo no y tu?” “Al final vamos a tener q comprar uno nuevo…”
Camino de la tienda de repuestos del automóvil “Repuestos Borja”, en el q no depositamos mucha fe, todo sea dicho, me da por hacer una de esas estupideces que de vez en cuando hago: Pensar. Yo tengo gomas de esas en este coche… Miro en la puerta y veo que no, pero al pequeño le da por hacer lo mismo, a lo que responde con ese español castizo que le caracteriza: “Anda, tira palante, alelao, q eres un alelao, q aquí hay gomas”. La visita a “Repuestos Borja” tendrá q esperar a una mejor ocasión.
Nos dirigimos raudos como flechas a casa de Ryan y cuando estamos bastante cerca al pequeño le da por pensar. Y cada vez q lo hacemos (lo de pensar, claro) es pa joderla. “¿Oye, yo no había subido los portaejquíes a mi casa?” “Pues sí, ¿Por?” “Pues pq luego no los he bajado” “Ah. Y eso es malo” “Hombre malo, malo… no es como el ébola, pero nos va a costar media hora más de viaje ir a por ellos”
Recogemos a Ryan y cuando lo tenemos montado en el coche, en el asiento de atrás para q no se escape y bien rodeado de maletas para que no nos pueda dar las collejas y capones (no las aves de corral sino los golpes, q alguno a estas alturas seguro que se ha perdido) le damos la noticia. Él, muy pichi, no dice nada, pero pone una sonrisilla q no nos hace ninguna gracia…
Finalmente volvemos a casa del pequeño y mientras el pequeño sube a por el artefacto de marras, Ryan, q es muy suyo, se decide a poner su música en el coche. Le dejo que juegue a deshacer el tetris de maletas y que ponga lo que quiera. A todo esta baja el pequeño y después de grandes esfuerzos y sudores de todos los colores ponemos los ejquies en el portaejquies, q es pa eso, pa portar ejquies aunque a veces el nombre puede engañar.
Q ilusión!!! Sólo nos ha costado 1 hora y media tener el coche cargado. En ese momento llamamos al coche que es teté de la course para preguntar por donde van. Responde el Chef y, efectivamente, después de nuestros malabares mentales y físicos (vale, más mentales que físicos, q ya se sabe) hemos conseguido darles a él, Cyber y Aveloz
A todo esto Ryan sigue con su sonrisa de superioridad. Unas ganas de borrársela a fuerza de meterle una anguila en los gayumbos…
Ahora es cuando pensamos: Ya de camino, cómo mola. Pero el destino siempre nos reserva alguna pequeña curiosidad: Estamos con poca gasolina. Claro, tanto paseo por Madrid se tiene q acabar notando en el depósito.
Así q con la misma cogemos
Ryan sigue con su sonrisa de superioridad.
Llegamos al final de
Esperamos unos segundos (17,89075 para ser exactos) y esperamos a q suene algo. Pues va a ser q no. Nos asomamos al display, “CD 1 Error”. Ryan, ya estás con tus cedeses de palo. Q no coño, q son todos originales. A ver si va a ser q está sucio. No sé prueba con el siguiente.
Y probamos. Con ese y con los otros 6. Y conseguimos muchos cambios en el display, a saber: “CD 2 Error”, “CD 3 Error”, “CD 4 Error”, “CD 5 Error”, “CD 6 Error”. Sí señor. 6 de 6, si fuera
Mientras Ryan se entretiene haciendo cábalas el pequeño y yo nos miramos. Sonreímos. “Le dejamos q se estruje el cerebro un poco más” “Venga, no, q se va a hacer daño” “Vaaale. Ryan, para mi q los has puesto al revés. Todos. No has fallado ninguno. Así q sin música hasta Pas”. Pero al final sacamos nuestro corazoncito y paramos en una vía de servicio para q Ryan los pueda poner al derecho.
Bueno vale, para ser justos diré q paramos pq las lágrimas de risa q inundaban mis ojos no me dejaban seguir conduciendo. Ponemos los cedeses en su posición habitual, la q deja q la lente del reproductor los lea, y seguimos el viaje.
Y a Ryan se le borra la sonrisa de superioridad. Efectivamente, Dios los cría y ellos se juntan.
El resto del camino monótono, carretera, coches, niebla, aduana donde nos piden los carnets y por fin Pas.
Menos mal que sólo tiene tres calles pq nos las recorrimos todas antes de conseguir encontrar los apartamentos.
Cena conjunta con Chef, Cyber y presentación en sociedad de Aveloz. Copita, jesusito y a dormir, q mañana empieza lo bueno.

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